Modelo Optitud- Vitamina 6; Optimismo

 

Helen-keller

 

 

 

 

 

 

Hellen Keller

Sigo adelante con el Modelo Optitud, y antes de proseguir os adjunto los enlaces a las 5 anteriores vitaminas que componen el Modelo :

Ya he escrito varios artículos y post sobre el optimismo, en este ocasión lo enfocaré desde otro ángulo. De todos los escritos destaco los siguientes :

Hablamos más sobre el optimismo.

Empezaremos por aquel Homínido llamado Martín  , sobre el que escribí dos post, el antes marcado, y ” Martín sale de la cueva “   y del que me falta un último post para acabar la trilogía. Hace miles de años, que nuestros antepasados no se rindieron, se rebelaron contra lo que les sucedía, y pasaron a la acción. Con su pensamiento optimista, trazaron y ejecutaron planes, que son los que les permitieron transmitir sus genes y llegar hasta nuestros días.

La historia está plagada de optimistas irredentos, optimistas que tenían abundancia de pensamientos positivos que luego aplicaban. Todos nuestros pensamientos no los podemos llevar a la acción, ya que si lo hiciéramos y lleváramos a cabo 60.000 acciones diarias derivadas de los otros tantos pensamientos, moriríamos de actividad. Todo pensamiento no puede llevar a la acción, pero toda acción es precedida de un pensamiento. Al pensamiento positivo, se le descalifica acusándole de pasivo, si hiciéramos lo mismo con el negativo, también lo tendríamos que descalificar. La diferencia estriba en los adverbios “siempre” son estáticos, aplicados al pensamiento postitivo . Estos le reclaman acción, si yo reclamase acción a los pensamientos negativos, dado que el 85 % de los pensamientos diarios son negativos, es decir 51.000 pensamientos, se incrementarían notablemente las depresiones, suicidios, asesinatos, y en definitiva la población mundial sería reducida a la mínima expresión. En su día hablé del pensamiento positivo en ” Pensamiento positivo Vs abrigos de pieles “

Volvamos la mirada a los optimistas. Existe un Método de regresión en el tiempo, denominado CAVE,  para determinar si un personaje fallecido era o no era un optimista. Me gustaría saber si Marco Polo, Ana Frank, Epicuro, Aristóteles, Confucio, Nicolás Tesla, Henry Ford,  Galileo, Leonardo Da Vinci, M.Ghandi, N.Mandela, y otros muchos más, eran optimistas. Pero no sólo eso, sino cual fue su contribución a la construcción de un mundo mejor, su inconformismo, su nivel de interacción con los demás, su singularidad al rebelarse contra lo cotidiano, su pensamiento crítico al cuestionar lo que las modas imperantes les exhortaban a creer. Estos mis queridos optimistas, creo que mantuvieron su identidad, la cual tenía sentido desde la aportación a la sociedad y junto con ella. Desde el individuo para los demás.

El optimista hace, los demás miran. Si lo hace mal, sus detractores se reafirman en la idoneidad de su postura pasiva, y si lo hace bien, lo descalifican y lo critican. Cuando fracasa, el optimista extrae una lección positiva, si triunfa, se construye una de las dos partes de la autoestima, la autoeficacia. Esta armadura es la que le permite seguir luchando sin desfallecer, creándose una espiral ascendente continuamente alimentada por los logros de nuestro optimista, y como es la acción lo que caracteriza a los optimistas, son los que mayores probabilidades tienen de triunfar. La atribución personal que de sus logros hace el optimista, construye una autoestima sana y sólida.

Ser optimista, es una decisión nacida de la voluntad. Es esa actitud la que configura nuestro destino. Por lo que veo en mi entorno, la expresión del gen de la Optitud, no es muy abundante. Esto me puede llevar a pensar, que la herencia del optimismo no está muy extendida, o que nuestro entorno impide la expresión de dichos genes.

En mis conferencias expongo varios cuadros de posibilidades, en los que hay un factor que más determina tu futuro, tu voluntad. Más allá del impacto de la herencia en nuestro bienestar ( 50 % según Sonja Lyborminsky ), es lo que nosotros hacemos con las cartas que nos tocan, lo marca nuestro punto de inflexión hacia el éxito o hacia el fracaso.

Los optimistas saben que existe el muro de la adversidad, los pesimistas saben lo que mide y a que distancia está, mientras que el segundo se abate lamentándose de su mala fortuna, el optimista se ocupa fabricando una pértiga para saltar el muro cuando llegue el momento. Sabe que lo que le pase en la vida, depende de él y de las circunstancias que el fabrique.

Por último, el optimista busca continuamente dotar de sentido a su vida y su propósito firme, es dejar un mundo mejor tras de sí, para ello, afronta con  valor y coraje todos los desafíos que la vida le pone en su camino. 

La perseverancia está íntimamente ligada con el optimismo, y con ella, y un esfuerzo sostenido, acaba consiguiendo sus objetivos.

Sospecho que todos los optimistas tienen un entramado social rico, no porque les venga por generación espontánea, sino porque se preocupan de rodearse de sus mejores soldados, las relaciones positivas, para triunfar en la vida.

Si te consideras pesimista, no te preocupes, puedes aprender optimismo, si tu entorno es muy pesimista y tú también lo eres, dosifica más el contacto con ese entorno y aprende optimismo, si eres pesimista, y eres feliz, pues nada, ya me dirás como lo haces.

El éxito no es definitivo, ni el fracaso es total, lo que cuenta es el valor de seguir adelante . Winston Churchill

 

lincoln

 

 

He aquí uno de los 10 discursos más famosos de la historia, el Discurso de Gettysburg pronunciado por Abraham Lincoln , todo un ejercicio de  optimismo ante el futuro.

 

 

 

 

Un abrazo y hasta la próxima!

Compartir:Share on FacebookTweet about this on TwitterShare on LinkedInShare on Google+

Ene, 14, 2014

12

SHARE THIS