Lecciones de la familia Marx

Tú que me has leído alguna vez sabrás que mis post versan sobre ventas, psicología positiva y storytelling por citar los más recurrentes. Rara vez me salgo de esas temáticas, sin embargo estas vacaciones he hecho una excepción y quería hacer un pequeño homenaje al libro “Harpo habla” de la Editorial Seix Barral.

Los veranos los aprovecho para retomar a pleno rendimiento una de mis aficiones más queridas: la lectura. Llevaba leídos varios libros este mes de Julio hasta que le tocó el turno a un libro que me hizo reír solo, emocionarme en silencio, y extraer una valiosa lección de vida que quiero compartir contigo.

Si alguna vez me has leído sabrás también que soy un enamorado de las películas de “Los hermanos Marx”. Este libro resume (más de 600 páginas) la vida de una familia alemana que emigró a Nueva York casi con lo puesto y en un barrio muy humilde, el distrito 93 de la capital.

Ahora entiendo mejor todo lo que visioné en todas sus películas y conozco un poco más a esta gran familia. Pero no todo eran alegrías y para nada tuvieron un camino fácil. Los espectadores solo vimos el resultado final pero este libro Harpo relata cómo fue el largo camino hasta llegar a los estudios de cine de la Paramount en primer lugar y MGM posteriormente.

Más que un libro es toda una lección de vida que quiero compartir contigo. El libro empieza con esta frase que se convierte en toda una declaración de intenciones de lo que el lector encontrará en su interior:

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Enseguida aparece en escena su madre Minnie, quien actuaría el resto de su vida como mecenas de los Hermanos Marx : Gummo, Zeppo, Chico, Groucho y Harpo.

Minnie era artista del vodevil y junto con su marido Frenchie hicieron sus maletas y emigraron de Alemania a principios del siglo xx casi con lo puesto. Más vale que lo hicieron ya que de seguir el Alemania -eran judíos- nunca los hubiéramos tenido posiblemente. El amor y la necesidad se juntaron para iniciar a los Hermanos Marx en el mundo de la farándula. Empezaron en circuitos de tercera categoría, recorrieron caminos polvorientos por todo el país, muchas veces no tenían ni para pagarse el Hotel pero contaban con un recurso muy importante: el amor de sus padres Minnie y Frenchie:

 

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En mis formaciones en ventas enseño la metodología DISC para adaptarte a la personalidad del comprador y conseguir rapport. Viendo esta foto adivino cuál fue el motivo por el que los Hermanos Marx llegaron a dónde llegaron. Sus padres se complementaban a la perfección. Si has asistido a alguna de mis formaciones lo sabrás y si no ya tendrás tiempo:

  • Minnie es una “I” pura: extrovertida emocional. Orientada a los retos y a las relaciones. El motor de la familia, pero ese motor debía ser cuidado con mimo para que no gripara. Imagino después de una larga y dura jornada de trabajo a Minnie se arrojaba desconsolada a los brazos de su gran escuchador, de su pócima secreta que restañaba todas sus heridas ya que
  • Frenchie era una “S” clásica: introvertido emocional. Orientado a las personas y a los procesos. El mejor escuchador, con un alto nivel de empatía escuchaba y consolaba a Minnie, le curaba de sus heridas y le insuflaba energías renovadas para seguir luchando, Minnie se sentía querida, su própósito vital se renovaba con aquellas conversaciones y aquellos mimos.

Vistas las fechorías de Chico, Harpo y Groucho , en las que incumplían las normas sociales una y otra vez podría clasificarlos también como “I” extremos.

Esto último es licencia de autor y, aunque llevo desde 1998 practicando y enseñando esta metodología a los equipos de ventas,  me he arriesgado a etiquetarles con estas dos personalidades. Además por una fotografía es complicado acertar pero me juego lo que sea a que no me equivoco.

Ella era un torbellino de alegría, esperanza y optimismo que nunca cejó en su empeño de hacer famosos a sus hijos. Ellos no escogieron su profesión, Minnie lo hizo por ellos. Algo debió ver… Cuando las circunstancias aconsejaban que dejara de luchar por su sueño- y créeme que fueron muchas- ella siguió alimentándolo con amor y mucho esfuerzo. El padre siempre les esperaba en casa para cocinarles lo poco de comida que había y lo mucho que de amor tenía en su despensa. Era sastre (según su hijo no muy bueno) y vendía arreglos y trajes a domicilio para traer pan a casa. Entre los dos se las arreglaban para dar de comer no solo a sus hijos sino a todas las visitas que frecuentaban su casa. Era como si la escena del camarote era en realidad la casa de los Marx un día cualquiera.

La famillia Marx tenían dos armas secretas para combatir la desesperanza: el amor que reinaba en su hogar y el humor con el que afrontaban su día a día.

El enfoque que los hermanos Marx daban a sus vidas acabó reflejándose en la gran pantalla. No es que fingieran en la gran pantalla sino que ellos eran así. Tenían una gran “vis cómica” y su vida -reflejada de manera detallada en el libro de Harpo- era mucho más delirante  que las películas que todos conocemos. Su vida era una gran representación de ellos mismos con un objetivo irrenunciable: divertirse todo cuanto pudieran y vivir el momento. Después de leer el libro entiendo mejor sus películas, o dicho de otra manera compruebo que sus películas no son mera ficción

El humor se convirtió en el más fiel aliado de la famillia Marx para afrontar todas las adversidades a las que fueron sometidos. Sin él no habrían llegado tan lejos

Otra de las señas de identidad del mudo de los hermanos era la gran cantidad de relaciones que tuvo en su vida, primero en Nueva York y después en Hollywood. De su época en Nueva York  conocería a Alex Woollcott – afilado crítico- quien a la postre se convertiría en su mejor amigo -aunque Harpo no lo clasificara así en el libro-. Dos de sus hijos  llevarían en el futuro los nombres “Alex” y el apellido ” Woollcott” como segundo nombre en claro homenaje a quien fuera su mejor amigo.

Otra de las lecciones de vida que nos deja Harpo es la tremenda humildad con la que acogió los éxitos que le empezaron a llegar

También el libro nos deja momentos muy tristes que me han emocionado y sobre los que Harpo pasa muy de puntillas: la pérdida de sus seres queridos. Primero se fue Minnie, después Frenchie y por último Alex Woollcott. Pocas líneas pero que sirvieron para que yo captara su dolor, su silencio es conmomedor.

Conclusiones

En un mundo tan rápido como el nuestro y amante de los atajos siempre nos quedamos con la foto del alpinista que ha coronado cumbre, siempre nos cuentan la misma parte de la historia: el triunfo. Pero muy pocas veces nos cuentan el largo camino de ascensión que tuvieron que emprender, el esfuerzo duro de los héroes anónimos y el alimento que sustentaba ta esfuerzo. Los brillos y la foto final vende más que el mate y el polvo. Seguro que si hicieran una película sobre la vida de la familia Marx esta sería un rotundo éxito. Sin ello solo nos quedamos con las películas  de poco más de una hora que hicieron Los Hermanos Marx y no con la tremenda lección de vida que nos deja esta familia de emigrantes. Podemos pensar que unos cómicos no son tan importantes como para darnos lecciones a los sesudos pensadores del siglo XXI pero quién piense así se equivoca.

Emigraron con casi lo puesto, recorrieron teatros inmundos y carreteras polvorientas, fueron despedidos en innumerables ocasiones y siempre se levantaron. Ante semejante envergadura de las adversidades que sufrieron cabe preguntar cuáles fueron los motivos que les alentaban y motivaban. Fundamentalmente lo fueron sus padres y las ayudas del tío Al, su amor y lucha se convirtieron en todo un ejemplo vital para sus hijos.

Son un puro ejemplo de mi libro Optitud ante la adversidad y de sus 15 vitaminas. 

La mayoría de nosotros nos derrumbamos ante la mitad que adversidades que ellos sufrieron, por eso es tan valioso para mí este libro ya que es todo un soplo de esperanza para todo aquel que sufra de abatimiento, desesperanza… Seguro que Harpo añadiría: “no te tomes tan en serio estas palabras de Iosu porque ni yo mismo me tomo muy en serio a mí mismo”.

La alegría reinaba en casa de los Marx, la diversión era constante, la miseria también, pero me ha dado la sensación que era tal la unión que tenía la familia Marx que ellos se sentían inexpugnables, se sentían capaces de lidiar con cualquier adversidad siempre que estuvieran juntos.

En definitiva uno de los libros que más me han cautivado de los que he leído últimamente y que podría resumir en esta frase:

Las emociones positivas de la famillia Marx les ayudaron a disolver todos los miedos y amenazas a los que se sometían una y otra vez

Estas frases bien las podría haber enunciado Harpo:

No te tomes la vida en serio, al fin y al cabo no saldrás vivo de ella

Daniel Rabinovich (Les Luthiers)

La vida es una obra de teatro que no permite ensayos. Por eso canta, ríe, baila, llora y vive intensamente cada momento de tu vida antes de que el telón baje y la obra termine sin aplausos

Charles Chaplin

 

Brindo por la gente que reparte amor y que mejor manera de hacerlo que divirtiendo a los demás, su función social está muy por encima de cualquier Ministerio o Profesión. El humor es una de las mejores expresiones amor, de alguien que lo da todo. Por ello brindo por una familia auténtica, eran los mismos dentro que fuera del escenario.

!!Bravo por ellos!!

Gracias por tu atención-;))

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!! Próximamente mi tercer libro “El arte de vender” (Ed. Almuzara)

 

Iosu Lázcoz Iso

Activador de equipos de venta, autor, formador, consultor y conferenciante

www.iosulazcoz.es

www.optitud.es

 

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