Epicuro y el Astrónomo

epicuro

Hace ya un tiempo publiqué una trilogía de post, en los que Howard Gadrner y Martin E.P.Seligman, viajaban a través del tiempo mediante un “agujero de gusano”, los post son estos :

Comprobaréis que fui el primero en realizar esta asociación, posteriormente un “fusilador de contenidos” de esos que abundan en la red, hizo lo mismo, sin nombrar al autor original y con un resultado mediocre.

Pero no nos pongamos demasiado serios, y volvamos a la dimensión tiempo- espacio, y hagamos un ejercicio de imaginación, seguro que no te cuesta hacerlo.

En breve presentaré el primer libro de autores pertenecientes a la Colección Optitud, y que empieza con ” 3 cartas de Epicuro , sobre la amistad, placer y felicidad “. Libro disponible en amazon, por si algún interesado, decide hacer click.

Sigamos con nuestra historia, basándonos en las Cartas de que de Epicuro se conservan, y cuya referencia bibliográfica, fruto de la investigación de historiadores del mundo entero, viene en el citado libro.

Empezamos el relato. Nuestro astrónomo moderno se llama Luis, e imparte ponencias sobre las estrellas y demás piedras por todo España y algún otro país. Luis es muy escéptico con los pensamientos de Epicuro, y están constantemente discutiendo entre ambos, lo que le deja a Epicuro exhausto. por si no te habías dado cuenta, nuestro moderno astrónomo, pilló el “agujero de gusano” de las 15:30h y se plantó en el jardín de Epicuro Menudo jardín sí, pero para Luis.

Epicuro harto ya de mantener similares discusiones con el doble del Luis moderno, pero en la grecia del año 340 a.d.c., empieza con un misil de profundidad :

Los planetas no son más que masas de fuego.Epicuro

Luis empieza su disertación científica, erudita, y con datos, a discutir con Epicuro. Este harto ya de matener estas conversaciones vanas y que no sirven para nada, por el contrario nuestro amigo Epicuro, piensa que toda ciencia debe tener una aplicación práctica y que lo demás no son más que meras conversaciones de opereta destinadas a presumir, a demostrar su superioridad intelectual.

Luis sostiene que todo lo que no se puede medir, no existe, dando a la ciencia el carácter de veracidad indiscutible, y aseverando que la ciencia puede explicar todo, aunque no haya sido demostrado. Contradicción esta en la que incurre, una y otra vez.

Luis no le deja hablar a Epicuro, es un dominante, Epicuro debe aprovechar el poco tiempo que nuestro sesudo astrónomo le deja para lanzar proyectiles que desarmen su pobre argumentación.

Epicuro pasa al ataque y le pregunta, ¿ Crees en Dios ?. Silencio.

Luis le dice que no, que es ateo. Claro, como no lo puede medir en su laboratorio, no existe. ¿ Cuántos laboratorios harían falta para medir a Dios ? Luis tampoco puede responder a esta pregunta. Pero como le encanta escucharse, sigue hablando y dice que el ser humano es una masa de carne que después de la muerte nada existe ya.

“Un conocimiento general de los cuerpos celestes es necesario, pero no es necesario tener un conocimiento detallado  de los msmos, ya que estos conocimientos están todavía lejos de la comprensión humana”Los

 

Lo mismo que los seres humanos no vienen de la nada, cuando mueren, no van hacia la nada.

Así siguieron discutiendo Luis, durante horas, y mientras Luis estaba mirando las estrellas que tanto admira, resulta que un cuerpo celeste de grandes dimensiones se acercaba a una velocidad terrible, mientras Luis contaba estrellas, Epicuro le espetó : Luis, déjate de nimiedades, y busquemos un refugio.

Me gustaría ver a Luis en tiempos modernos, como a película de Chaplin, solucionando la inminente colisión del planeta Him III, contra nuestro planeta, y concluyo con las siguientes preguntas ¿ De qué nos sirve científicamente observar las estrellas, si eso no se traduce en bienestar? ¿ De qué nos sirve los telescopios, sino más que para realizar una mera observación? ¿ Acaso creemos que podemos controlar a los astros? ¿ De qué nos sirve vivir permanentemente con miedo a una colisión? Te respondo PARA NADA.

Sirve para soñar cuando miramos a las estrellas, para sentir que nuestros seres queridos nos están cuidando ahí arriba. Sirve como acto simbólico, de un alma humana necesitada de trascender su propia existencia.

Y concluyo, Luis, vaya timo tu astronomía, a ver si toco pelo cuando vuelva a hablar contigo. Epicuro le da una patada a Luis, y no  introduce e el “agujero de gusano” de las 21h. Y claro, ahora nos toca sufrirlo a nosotros.

 

Referencias :

Tesis Doctoral de Xabier Irujo Ametzaga en filología clásica por la UNED. Master en lengua y cultura griegas. Doctor en Filosofía, Doctor en Geografía e Historia, Premio Nacional de la UNED durante sus años en la UNED,  profesor titular de la Universidad de Reno, y próximamente en una cátedra de la Universidad de Liverpool. Miembro del Equipo Pantor. Amigo mío.

 

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